Dance
Four-on-the-floor de Detroit a La Haya y hasta una sauna sobre ruedas en Estocolmo, y el bombo no se detiene ni para las noticias.
La radio dance te mete un DJ en la cocina, pinchando como lo haría para una sala llena. Un viernes por la noche puede ser disco que nadie ha prensado desde 1979, y el domingo por la mañana una sesión lenta de house de alguien que todavía no ha llegado del todo a casa. Tarde o temprano, sea italo o techno, suena un disco que te hace subir el volumen.
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